A veces, antes de pedir cita con un psicólogo, aparece una duda que parece pequeña: «¿Y qué le voy a contar?».

Hay algo que pesa, pero cuesta explicarlo. Quizá no haya un suceso concreto al que señalar. Quizá sean muchas cosas, pequeñas por separado, que juntas están ocupando demasiado espacio. O puede que sepas perfectamente lo que ha pasado, pero no qué tiene que ver con cómo te encuentras ahora.

Y entonces pedir ayuda se convierte en algo que dejamos para después: cuando sepa qué me pasa, cuando lo tenga más ordenado, cuando encuentre la forma de contarlo.

Lo curioso es que, a veces, estamos esperando tener resuelta una parte de aquello para lo que buscábamos ayuda.

Entender lo que pasa también forma parte de la consulta

Podemos imaginar una fotografía desenfocada. Se distinguen algunas formas, pero los detalles se mezclan y cuesta saber qué estamos viendo. La imagen está ahí, aunque todavía no sea nítida.

Con lo que nos ocurre puede pasar algo parecido. Sabemos que algo nos está afectando sin tener una explicación clara. A veces hay palabras para una parte y silencio para otra. Que cueste contarlo no hace que lo que vivimos tenga menos importancia.

La primera sesión con el psicólogo puede ser precisamente un espacio para empezar a enfocar esa imagen. No hace falta llegar con un relato ordenado de principio a fin. Comprender qué te trae a consulta y qué te gustaría que fuese diferente forma parte del trabajo que hacemos juntos.

¿Cómo empieza una primera sesión?

En mi consulta, el encuentro comienza con una conversación sobre tu situación y cómo la estás viviendo. Mis preguntas nos ayudan a ir entendiendo lo que ocurre, también cuando al principio parece difícil encontrar por dónde entrar.

Puede haber aspectos claros y otros que necesiten más tiempo. Mi trabajo consiste en acompañar esa conversación y ofrecerte una perspectiva sobre lo que vamos comprendiendo, para acordar cómo trabajar hacia lo que buscas.

«Antonio, pero yo ni siquiera sé si lo que me pasa tiene sentido…»

Quizá esa sea una de las cosas que necesitamos entender. ¿Qué está quedando fuera cuando intentas explicarlo? ¿Cuánto tiempo llevas esperando encontrar las palabras adecuadas para poder hablar de ello?

En consulta, analizamos juntos esta y otras cuestiones cuando el malestar se siente más claro que su explicación. Como psicólogo en Granada, también en terapia online, puedo acompañarte a poner palabras a lo que estás viviendo y valorar contigo cómo abordarlo.

Una fotografía desenfocada no es una fotografía vacía. Que ahora no distingas bien lo que ocurre no significa que no podamos empezar a comprenderlo juntos.

Si quieres pedir una primera cita o resolver dudas sobre cómo trabajo, puedes escribirme. La conversación puede empezar ahí.

Conocer cómo trabajo en terapia individual en Granada